Zamaro_competencias
Tema: Confrontación con la docencia.
Entre la docencia y mi profesión.
Mi profesión es muy afín al sector educativo ya que se trabaja con grupos regularmente desfavorecidos; como estudiante de la licenciatura de trabajo social, a partir del cuarto semestre en mi contexto de alumna realice practicas profesionales, estas consistían en ir a comunidades marginadas, hospitales, orfanatos , casas de cuna, escuelas de educación especial y centros de rehabilitación por citar algunos, se nos pedía elaborar un plan de trabajo con la metodología del trabajo social de grupos y aplicarlo, implicaba formar un grupo, definir el propósito, desprender objetivos generales y específicos, diseñar las actividades para cada objetivo, definir tiempos, fijar metas, saber con cuantos recursos humanos y materiales contábamos, mantener una evaluación del grupo, del programa y además autoevaluarnos.
Existe una gran similitud entre el carácter social de la profesión del trabajo social y la docencia , su objetivo fundamental es la educación y la socialización con la salvedad de que en los grupos mencionados, no existía un ROL preponderante, es decir, el trabajador social era uno más del grupo, la comunicación era muy fluida, parte de la dinámica era sentarnos en circulo y vernos a la cara para poder observarnos, con esta concepción del trabajo social de grupos fundamentada en autores como Paulo Freire, de quien retomé la frase en un grupo todos somos” educandos, educadores y material didáctico”, otro apoyo fundamental fueron las obras de Erich Fromm y Carl Rogers con sus tesis sobre la libertad, la autenticad y la educación humanista. Con este bagaje empecé cierta actividad parecida a la docencia como trabajadora social.
A fines del año1978, fue aceptada mi solicitud para realizar mi servicio social en la Escuela Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas de la ciudad de Tijuana Baja California, lleve a cabo algunas labores formando brigadas de trabajo comunitario, me sentí muy a gusto con el entusiasmo que mostraron los jóvenes participantes en estas jornadas.
Al termino de mi servicio social me hicieron el ofrecimiento de ingresar a la docencia. Yo estaba muy conciente de que nunca había estado en un salón frente a grupos en calidad de profesora, pero el contacto con la brigada de estudiantes me motivó a aceptar.
Ingresé a la planta docente hace 29 años, no tengo que ser muy explicita para describir la ansiedad, el temor a equivocarme, contar el tiempo, inspirar respeto, todavía tengo presente la desilusión, la frustración tan grande que sufrí en mi primer semestre de clases, los estudiantes tienen “un sexto sentido” para saber cuando un maestro nunca ha estado frente a un grupo , la primera semana fue caótica tanto para mi como para ellos, eran 55 jóvenes, y no era lo mismo trabajar con 15 estudiantes en trabajo de campo a estar con 55 muchachos y muchachas encerrada en un espacio de cuatro paredes, y con un tiempo determinado escuchando términos, conceptos y teorías que no estaban dentro de sus prioridades y que yo recitaba ante ellos, me daba cuenta perfectamente que no es lo mismo el conocimiento y la comprensión de las teorías, que su aplicación, ellos aborrecían literalmente la asignatura de métodos de investigación yo podía sostener media hora la clase apoyándome en fichas de trabajo y mantener cierto orden, pero el resto del tiempo, consultaba mi reloj cada cinco minutos, los comparaba constantemente con los grupos de rehabilitación y del trabajo comunitario, no entendía por que los estudiantes no participaban del “DIALOGO tan interesante” que yo había preparado para ellos, además, no querían participar, pues para ellos la CLASE la daba el profesor, era él quien debía hablar, sancionar, castigar, hacer que guardasen silencio etcétera, el poder lo tenia el profesor, aplicar la estrategia de sentarnos en circulo era para ellos una oportunidad de platicar y distraerse, mientras que para mi se multiplicaban los problemas y mi frustración aumentaba , esa fue mi confrontación entre la docencia y mi profesión, el querer aplicar las mismas estrategias en grupos tan disímiles.
Por otro lado las prácticas profesionales con grupos comunitarios verdaderamente difíciles por sus características sociales fueron un indicador fundamental para comprender que los estudiantes, solo respondían al contexto en que estaban acostumbrados, esto me confirmo que para transformar las relaciones sociales de poder, vivenciadas por los estudiantes con el profesor tradicionalista, debía educar y educarme y ofrecer nuevas posibilidades de trabajo áulico, insistir en la aplicación de otras estrategias de aprendizaje, me daba cuenta que en la medida que contrarestaba lo tradicional con estrategias novedosas, obtenía experiencias exitosas, el tomar acuerdos con ellos el no desistir me ayudo y me ha ayudado a construir un modo de ser en mi desempeño docente y asumí el reto y el compromiso de continuar con una práctica emergente del propio proceso grupal, esto me permitió retomar mi relación con el grupo y empezar a interpretar el significado de educar y asumir una actitud más autentica con los jóvenes en vez de dar una “buena clase”.
Las mayor satisfacción que recibo es darme cuenta que mi trabajo tiene un significado, es útil, el reconocimiento genuino de los estudiantes, el lograr que un adolescente reconozca alguna actitud que lo puede perder. La verdad que las insatisfacciones no surgen del trabajo con los jóvenes, es cierto que es una labor sumamente agotadora tienes que poner toda tu energía y ética en ello, las insatisfacciones que he tenido se derivan del contexto institucional ha sido muy difícil para mi, detectar injusticias, el abuso del poder, el autoritarísmo, las cargas de trabajo sin equidad, el amiguísmo, la mediocridad, la falta de cultura de muchos de nosotros.
Tenemos una profesión, pero a veces no tenemos la cultura suficiente para impartir el conocimiento, mucho menos el concepto de educar, tal vez logremos una buena clase pero quizás no estamos contribuyendo a su formación, me incomoda la falta de compromiso con el OTRO, la simulación en las horas de trabajo, los problemas de ética del sector educativo, pero lo que mas disgusta es que no nos queremos VER.
sábado, 13 de diciembre de 2008
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Hola, observo que la información que recabaste es muy completa y me permite conocer con mayor detalle el entorno en el cual te desempeñas, te felicito por tu trabajo muy completo y me da la pauta para enriquecer el mío.
ResponderEliminarSaludos Monserrat